25 mar 2015

Autores destacados

Howard Gardner: 
    Es un psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard, conocido en el ámbito científico por sus investigaciones en el análisis de las capacidades cognitivas y por haber formulado la teoría de las inteligencias múltiples, la que lo hizo acreedor al Premio Príncipe de Asturias.

 Patricia León: 
    Es la instructora del programa WIDE World de la Universidad de Harvard.
WIDE World (que constituye las siglas en inglés de Desarrollo Interactivo a Gran Escala para Educadores), es un innovador programa de desarrollo profesional basado en la Escuela de Graduados en Educación de la Universidad de Harvard.

 Investigadores de las inteligencias múltiples: 
    A continuación haremos un trayecto por los grandes descubrimientos que se han hecho desde que este principio salió a la luz en 1983.
    El concepto de inteligencias múltiples se lleva observando desde hace mucho tiempo aunque no se había acuñado. Por ejemplo, en el Pestazzoli se apuesta por un currículo de inteligencia intelectual basado también en las experiencias. Freobel propone el aprendizaje a través de experiencias con objetos para manipular, juegos, canciones, trabajos, etc. Dewey ve el aula como un microcosmos de la sociedad donde el aprendizaje se da a través de las relaciones y experiencias de sus integrantes. María Montesori propone diferentes materiales para que el alumno se adapte según su ritmo.
    Howard Gardner consigue hacer un estudio y acuñar el concepto rompiendo con varias nociones universales: en primer lugar con el concepto de inteligencia única,  que estaba ligado a la brillantez académica, para proponer varias inteligencias en varios campos. Y en segundo lugar, define la inteligencia como un capacidad, por lo tanto, deja de ser innato y fijo.
   Gardner agrupó esta variedad de capacidades en siete inteligencias: Inteligencia lingüística, inteligencia lógico matemática, inteligencia corporal-cinética, inteligencia espacial, inteligencia musical, inteligencia interpersonal e inteligencia intrapersonal.
    Además, en 1995 el mismo Gardner incluye la inteligencia naturalista que se describe como la competencia para percibir las relaciones que existen entre varias especies o grupos de objetos y personas, así como reconocer y establecer si existen distinciones y semejanzas entre ellos. Son habilidades para observar, identificar y clasificar a los miembros de un grupo o especie, e incluso, para descubrir nuevas. Su campo de observación más afín es el mundo natural: flora y fauna.
Esta propuesta nos provoca una nueva visión de la escuela y el alumnado que se ha visto ampliada por el trabajo de otros investigadores que han sumado algunas inteligencias más que aportan nuevos matices.
    En 1995, Daniel Goleman popularizó el término “Inteligencia Emocional” aunque este ya podíamos encontrarlo antes en otros textos. La define como la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. La organiza entorno a cinco capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y gestionar las relaciones.
    Además, después ha introducido el concepto de Inteligencia Social mediante un estudio neurocientífico de cerebros en interacción social. Hace referencia a la importancia del impacto de nuestras relaciones sociales en nuestra vida, en nuestra biología y en nuestra salud. Propone ocho habilidades a desarrollar cimentadas en dos presunciones esenciales: la Conciencia Social y la Aptitud Social. La Conciencia Social vendría a ser el cúmulo de sentimientos que tenemos hacia los demás derivados de la capacidad cerebral que nos permite ser empáticos, y que estaría compuesta por lo que Goleman define como la empatía primordial, la sintonía, la exactitud empática y la cognición social. Y por otro lado, la Aptitud Social vendría determinada por lo que hacemos con esa conciencia social, es decir, nuestro comportamiento relacional y que estaría determinado por la sincronía, la presentación de uno mismo, la influencia y el interés por los demás.
    Por último, queremos rescatar una nueva aportación realizada en 2010 por Angélica Olvera. Es la llamada Inteligencia Transgeneracional. Este concepto se enmarca dentro de una concepción de las relaciones del ser humano.
    La relación intrageneracional: vínculos y complejidades que se manejan entre una generación y la siguiente (entre padres e hijos). La relación intergeneracional, es decir, la que sustenta las peculiaridades entre los iguales dentro de una misma generación, y su influencia en el contexto educativo y social.  Y ella propone la Inteligencia transgeneracional, que es la red social que vincula a las diversas generaciones entre sí (por ejemplo entre abuelos y nietos).
    Se ha descubierto que “la información y las emociones del pasado remoto se transmiten como parte del patrimonio familiar, comunitario, social o cultural” como dicen Bert Hellinger y Angélica Olvera en su libro. Educar en la Inteligencia transgeneracional significa incrementar la competencia y el talento para resolver los problemas inherentes a la propia historia o las dinámicas histórico-genealógicas que se han ido heredando con el paso de los años.

    Observando esta multiplicidad de inteligencias no podemos seguir mirando a la educación como un proceso cognitivo y unificado para todos. La multiplicidad del ser es inmensa y es el momento de educar potenciando las individualidades de cada uno.

    Bibliografía consutada:

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/gardner_howard.htm

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