Howard Gardner:
Es un psicólogo, investigador y profesor de la
Universidad de Harvard, conocido en el ámbito científico por sus investigaciones
en el análisis de las capacidades cognitivas y por haber formulado la teoría de
las inteligencias múltiples, la que lo hizo acreedor al Premio Príncipe de
Asturias.
Patricia León:
Es la instructora del programa WIDE World de la
Universidad de Harvard.
WIDE World (que constituye las siglas en inglés de Desarrollo
Interactivo a Gran Escala para Educadores), es un innovador programa de
desarrollo profesional basado en la Escuela de Graduados en Educación de la
Universidad de Harvard.
Investigadores de las inteligencias múltiples:
A continuación haremos un trayecto por los grandes descubrimientos que
se han hecho desde que este principio salió a la luz en 1983.
El
concepto de inteligencias múltiples se lleva observando desde hace mucho tiempo
aunque no se había acuñado. Por ejemplo, en el Pestazzoli se apuesta por un
currículo de inteligencia intelectual basado también en las experiencias.
Freobel propone el aprendizaje a través de experiencias con objetos para
manipular, juegos, canciones, trabajos, etc. Dewey ve el aula como un
microcosmos de la sociedad donde el aprendizaje se da a través de las
relaciones y experiencias de sus integrantes. María Montesori propone
diferentes materiales para que el alumno se adapte según su ritmo.
Howard
Gardner consigue hacer un estudio y acuñar el concepto rompiendo con varias
nociones universales: en primer lugar con el concepto de inteligencia
única, que estaba ligado a la brillantez
académica, para proponer varias inteligencias en varios campos. Y en segundo
lugar, define la inteligencia como un capacidad, por lo tanto, deja de ser
innato y fijo.
Gardner
agrupó esta variedad de capacidades en siete inteligencias: Inteligencia
lingüística, inteligencia lógico matemática, inteligencia corporal-cinética,
inteligencia espacial, inteligencia musical, inteligencia interpersonal e
inteligencia intrapersonal.
Además,
en 1995 el mismo Gardner incluye la inteligencia naturalista que se describe como la
competencia para percibir las relaciones que existen entre varias especies o
grupos de objetos y personas, así como reconocer y establecer si existen
distinciones y semejanzas entre ellos. Son habilidades para observar,
identificar y clasificar a los miembros de un grupo o especie, e incluso, para
descubrir nuevas. Su campo de observación más afín es el mundo natural: flora y
fauna.
Esta
propuesta nos provoca una nueva visión de la escuela y el alumnado que se ha
visto ampliada por el trabajo de otros investigadores que han sumado algunas
inteligencias más que aportan nuevos matices.
En
1995, Daniel Goleman popularizó
el término “Inteligencia Emocional” aunque este ya podíamos encontrarlo
antes en otros textos. La define como la capacidad para reconocer sentimientos
propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. La organiza entorno a cinco
capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios,
manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y gestionar
las relaciones.
Además,
después ha introducido el concepto de Inteligencia Social
mediante un estudio neurocientífico de cerebros en interacción
social. Hace referencia a la importancia del impacto de nuestras relaciones
sociales en nuestra vida, en nuestra biología y en nuestra salud. Propone ocho
habilidades a desarrollar cimentadas en dos presunciones esenciales: la Conciencia
Social y la Aptitud Social. La Conciencia Social vendría a ser el cúmulo
de sentimientos que tenemos hacia los demás derivados de la capacidad cerebral
que nos permite ser empáticos, y que estaría compuesta por lo que Goleman
define como la empatía primordial, la sintonía, la exactitud empática y la
cognición social. Y por otro lado, la Aptitud Social vendría
determinada por lo que hacemos con esa conciencia social, es decir, nuestro
comportamiento relacional y que estaría determinado por la sincronía, la
presentación de uno mismo, la influencia y el interés por los demás.
Por
último, queremos rescatar una nueva aportación realizada en 2010 por Angélica Olvera.
Es la llamada Inteligencia Transgeneracional. Este concepto se enmarca dentro
de una concepción de las relaciones del ser humano.
La
relación intrageneracional: vínculos y complejidades que se manejan entre una
generación y la siguiente (entre padres e hijos). La relación
intergeneracional, es decir, la que sustenta las peculiaridades entre los
iguales dentro de una misma generación, y su influencia en el contexto
educativo y social. Y ella propone la Inteligencia transgeneracional, que
es la red social que vincula a las diversas generaciones entre sí (por ejemplo
entre abuelos y nietos).
Se
ha descubierto que “la información y las emociones del pasado remoto se
transmiten como parte del patrimonio familiar, comunitario, social o cultural”
como dicen Bert Hellinger y Angélica Olvera en su libro. Educar en la
Inteligencia transgeneracional significa incrementar la competencia y el
talento para resolver los problemas inherentes a la propia historia o las
dinámicas histórico-genealógicas que se han ido heredando con el paso de los
años.
Observando
esta multiplicidad de inteligencias no podemos seguir mirando a la educación
como un proceso cognitivo y unificado para todos. La multiplicidad del ser es
inmensa y es el momento de educar potenciando las individualidades de cada uno.
Bibliografía consutada:
- http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/gardner_howard.htm
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